¡NO CORRAS MÁS
HACIA EL COLAPSO!
¡LO IMPENSABLE Y LO IMPOSIBLE VAN
A ENCONTRARSE!
Un
hombre se quedaba agobiado al ver su sombra y mal humorado
al notar sus huellas. Un día resolvió liberarse
de ambas. Se levantó y se puso a correr
para huir tanto de una como de la otra.
Aunque la sombra
continuaba acompañándole y, al poner el pie
en el suelo, aparecía la huella. Atribuyó su error al hecho
de que no estaba corriendo como debiera. Entonces, se
puso a correr velozmente e imparable.
Un sabio supo de la
historia del hombre y decidió ayudarle. Paró para
pensar y descubrió una manera de acabar con
el sufrimiento de él. Sin embargo, cuando el sabio fue
a visitarle, supo que el hombre se había muerto mientras
corría.
El sabio pensó lo que parecía
impensable y encontró la respuesta para el hombre.
Bastaría que él buscase un sitio con sombra para
que la suya desapareciera y que se quedase parado para
que sus huellas no más se formasen.
Sombras y huellas amenazan la humanidad y el planeta.
Anuncian que los seres humanos están ante una crisis sin precedentes en toda su
historia. En plena tercera revolución industrial, el capitalismo, mediante la
microelectrónica, vuelve obsoleto, por primera vez, el trabajo. Al volver
obsoleto el trabajo, vuelve obsoleta la propia sociedad capitalista con todos
sus fundamentos.
Sino, veamos: el objetivo de la producción moderna es
transformar dinero en más dinero. Esto sólo fue posible porque, en el
capitalismo, el dinero es la encarnación del trabajo. Y con el desarrollo suyo,
surgieron fábricas con más de 30 mil trabajadores (as). Y surgieron porque en
el capitalismo el fundamento del sistema es la valorización del dinero que
surge como una forma de riqueza constituida por el dispendio del trabajo humano
directo, teniendo por base el tiempo de trabajo. En esto reside el corazón del
sistema capitalista, la valorización del valor, la valorización del dinero.
Todos los óbices que se irguieron frente a este objetivo, incluso los
revolucionarios, fueron derrotados por la dinámica, por la expansión e
imposición del capitalismo.
Hoy en día, la producción pasó a depender menos del tiempo
de trabajo y del montante de trabajo que se emplea y mucho más de las
sofisticadas máquinas en la producción creadas por la ciencia y tecnología.
Como sabemos, el capital no puede eliminar totalmente el trabajo vivo del
proceso de producción de la mercancía. Por fin, es de este trabajo que él
extrae el sobretrabajo y de donde él obtiene
ganancias. Pero como tiene que aumentar la productividad, en razón de la
competencia, el tiempo de trabajo queda cada vez más reducido.
Ante el inmenso acúmulo de trabajo
muerto, el trabalho vivo queda reducido a la mera
manutención y supervisión de la maquinaria técnica-científica. El aumento
incesante de la productividad del trabajo llegó a una situación tal, que el
valor nuevo añadido por unidad de producto es tan insignificante y mezquino que
la medición por el criterio del valor se volvió insostenible. Con ello,
ni el trabajo y ni el tiempo de trabajo son más las condiciones principales de
la producción. El trabajo comienza a dejar de ser la fuente principal de
riqueza y el tiempo de trabajo su medida. La humanidad está delante de la
eliminación de la gallina de los huevos de oro del capital, el trabajo.
El cambio del trabajo vivo por el trabajo objetivado se
presenta entonces, como el último desarrollo actual de la relación del valor,
de la producción basada en el valor. Estamos delante de una revolución que
altera profundamente el significado de riqueza, tiempo y relación social
poniendo en jaque el trabajo. La barrera histórica del capitalismo se presenta. El intento de superar ese impase por la
especulación financiera, o sea, dinero produciendo dinero agudiza enormemente
la crisis actual y exhibe las propociones y
consecuencias del colapso mundial.
Ordenadores muy sofisticados, nuevas medias y tecnologías de
comunicación, burbujas financieras especulativas con más de 400 mil billones de dólares en los mercados
accionarios e inmobiliarios no logran más ocultar esta realidad. La sociedad
sólida del dinero corre cada vez más para deshacerse en el aire.
Además, el trabajo, por sus raíces, también es masculino,
blanco y occidental. A esto está vinculada la desvalorización de las mujeres. A
ellas se les impusieron todos los momentos de la reproducción social separados
del trabajo. A causa de ello, el capitalismo no puede ser dimensionado
solamente como conexión de sus formas categoriales, sino que siempre también
como proceso de disociacion. Además, al código de
ordenamiento del trabajo, está incluso vinculada una desvalorización de las
personas no blancas. Ellas son consideradas insumisas a la
razón moderna. Por
otro lado, las crisis internas del sistema se atribuye
constantemente un poder subjetivo ajeno, externo, como aconteció a los judios en la historia europea.
Por ese motivo, ya desde la época de la filosofía de las
luces, el machismo, el sexismo, el racismo y el antisemitismo fueron
transmitidos juntamente con la positivación del
trabajo que está en la base y constituye la sustancia del proceso de
valorización del valor, del dinero. Si esta relación esencial anuncia que puede
ser transcendida, puede ser transcendida también su sociedad y las categorías fundantes del capitalismo juntamente con el machismo, el
sexismo, el racismo y el antisemitismo.
Con ello, no es posible que se regrese al Iluminismo, a
los mitos de la revolución burguesa, al Estado de los trabajadores (as), a una premodernidad idealizada, al romanticismo agrario, etc.
Además, todos los movimientos sociales: guerrilleros, revolucionarios,
políticos, administradores de la crisis, sindicales, de trabalhadores
rurales, culturales, artísticos, estudiantiles, religiosos, ecológicos,
feministas, de ONGs y antiglobalización, etc. – que
hicieron parte de la historia de la ascensión e imposición del moderno sistema
productor de mercancías y de su metafísica real y que, por tanto, no
transcendieron la ontología capitalista –caducaron. Y caducaron porque sólo
logran pensar la crítica y ponerla en práctica en las categorías de la matrix capitalista. Una cuestión que se expresa en las
actuaciones de los viejos y nuevos dirigentes políticos del sistema, de derecha, de centro o de izquierda.
Sin embargo, las personas, tal
como el hombre del cuento, continuan
huyendo y no paran para pensar que esa forma
de vida envejeció, que sus caminos trazados
ya no abren perspectivas y que, ahora, nos encontramos ante la
barrera histórica del sistema. Para abrir horizontes, en la época actual,
por lo tanto, debemos tener como fundamento una nueva teoría de la crisis
capitalista para que pensemos y respondamos al reto de la
crisis mundial de la tercera revolución industrial en el siglo XXI.
Una crisis que se manifiesta como crisis de la sociedad del trabajo,
crisis ecológica, crisis de la política y del Estado nacional, asimismo como
crisis de la relación entre los sexos.
Pensar este reto es reflexionar
sobre la superación de nuestra época. Pero no sólo de la
historia existente hasta ahora. Por fin, no sólo
Con ello, el mundo capitalista pasa, a
partir de ahora, a ser dimensionado como una etapa pasajera en la historia de
la humanidad. Y la consanguinidad, el totemismo, la propiedad de suelo y el
valor pasan a ser considerados como etapas más largas del proceso a través del
que el ser humano se despegó de la naturaleza, volviéndose un ser relativamente
conciente en relación a la primera naturaleza, pero
no todavía en relación a la segunda naturaleza, que es su propia conexión
social creada por él mismo. Sin embargo, pensar sobre la naturaleza del
fetiche y su crisis en la actualidad nos posibilita dimensionar
una oportunidad histórica imperdible para que construyamos ya una
sociedad autoconciente, la sociedad de la
emancipación humana. ¡Pensar lo impensable es necesario!
El fundamento del sistema
productor de mercancías - capitalista o socialista - alcanzó el limite. Las sombras y huellas de este sistema son
visibles. Sin embargo, la lógica que explica su límite, no lo es. Requiere
un pensar acerca de la esencia y no de la apariencia
del capitalismo. Durante mucho tiempo este pensar permaneció impensable,
oculto y desconocido. En el contexto actual, a causa de la
naturaleza de la crisis, él sale a flote, exige su desarrollo e
impone la superación práctica del sistema. Si en el pasado la
crítica radical del trabajo, del valor- disociación y del sujeto fue una
posibilidad no realizada, ahora ella se volvió una necesidad imprescindible e
inaplazable para la supervivencia. ¡Hacer lo
imposible es
necesario!
Comprender
esta lógica y superarla fue considerado, hasta aquí, como
impensable e imposible. Dimensionando esa lógica, fue posible prever que
el sistema entraría en una crisis final. Hoy, el sistema productor de
mercancías perdió su dinámica, roda, en falso camina hacia el colapso, origina
seres humanos aún más mutilados, mundializa la barbarie y asesina la
naturaleza. Esto nos condujo al impase actual destructivo, que
produce a diario almas pequeñas con sus fugas y sus manifestaciones de
intolerancia, terrorismo, xenofobia, fanatismo religioso, odio, conflictos interétnicos, deforestación, calentamiento global,
violencia, fragmentación y rebajamientos teóricos, migraciones socioeconómicas,
guerras civiles, tedio, depresión, pasividad, impotencia, inseguridad,
aislamiento, mezquindad, miedo, estrés, infelicidad, tristeza, suicídio, superficialidad, malestar psíquico, locura, etc.
Con ello, esta precarización de la vida
avanza para lo insoportable porque no hay claridad sobre sus causas.
Y lo más grave es que el absurdo estado de espíritu que domina la humanidad se
volvió un frenesi comercial. Un ejemplo palpable en
este sentido es que la educación, la cultura y el arte no buscan personas para
reflexionar, sino clientes para seducir. En razón de eso, gobiernos y
mercados pasaron a invertir en el miedo y las personas quieren disminuir
sus preocupaciones a través de los placeres del consumo a diario de mercancías
y sus pasiones. Y nosotros, así como el hombre del cuento, no tenemos tiempo
para pensar y continuamos corriendo, huyendo. Pero, de la crisis fundamental de
la modernidad y posmodernidad no se sigue necesariamente la liberación del
fetichismo; todo al revés, la emancipación está entregada a la acción humana.
La superación de la crisis depende de nosotros.
¡Finalmente
una propuesta para responder a este reto sin precedentes! ¡Lo impensable y lo
imposible van a encontrarse en Fortaleza y París! ¡La crítica situacionista al
fetichismo en 1968 y los esfuerzos de los (las) que desarrollan la crítica
radical antifetichista hoy, se encontrarán en el 40
aniversario del mayo parisino. ¡Tú puedes también pensar lo impensable
y hacer lo imposible para que pongamos un fin a la destrucción de
la humanidad y de la naturaleza! Así que, ¡podemos superar la parálisis del
pensamiento crítico y construir un nuevo movimiento
de transformación de toda la sociedad basado en la
crítica radical del valor, de la disociación y
del sujeto y capaz de salir de la inmanencia y transcender el
sistema productor de mercancías! ¡Un movimiento transnacional
transcendente que encare la habitación prohibida, que se abra de par en
par su puerta, que se invada su interior y se revele sus secretos! ¡No
hagas como el hombre del cuento! No entres en colapso con el sistema! ¡El limite
del sistema no es el límite de la persona humana! ¡Un otro mundo sólo será
posible si superamos la ontología capitalista! ¡Qué se construya la más conciente y bella lucha de todos los
tiempos! ¡Declara tu amor a la humanidad y al planeta! !Para pensar, para! ¡Para hacer, qué vayas más allá!
¡Antifetichistas
de todo el mundo, unídos!
¡PARTICIPE DEL I ENCUENTRO TRANSNACIONAL DE LA CRÍTICA
RADICAL!
(Obs.: la programación será divulgada en breve).